Este verano tuve la fortuna de darme una vuelta por Galicia.
Bonita tierra, excelente comida y, curiosamente, buen tiempo.
Esto último nos permitió, a mi irremplazable compañera de viaje y a mi, disfrutar, contra todo pronostico, de sus preciosas playas… en la medida, claro está, de lo posible.
No se trata de una cuestión económica. El problema radica en que si uno pudiese bañarse sin correr el riesgo de sufrir un paro cardíaco, o de perder el conocimiento en el primer chapuzón tras el choc térmico, el gozo sería total. Puro lujo.
Pero, claro, cualquier intento de inmersión en esas crueles aguas cristalinas, por mucho calor que uno esté pasando, es sinónimo de dolor (salvo para algunos niños muy bien alimentados e inconscientes que aguantan horas y horas dentro de esas gélidas aguas).
Así pues, a uno solo le queda la contemplación. Que no es poco.
De hecho, Galicia está llena de lugares idóneos para tal práctica.
No seré yo ahora quien descubra los encantos de esta tierra, que son muchos. Pero sí me detendré en uno por una doble razón.
Se trata de las Islas Cies.
Estas islas, declaradas parque natural y situadas en la boca de la Ría de Vigo, poseen unas playas espectaculares, propias de una peli de piratas del Caribe.
Pero es que además de tanta belleza natural, en ellas también se puede contemplar un espectáculo propio de una prueba de “Humor amarillo”.

Y es que en estas islas se encuentra un camping, cuyo acceso tiene una mala leche increíble.
Un pasillo de unos 200 metros sobre el que rompen las olas del Atlántico en plan putilla y sobre el que todo aquel que quiera ir al camping ha de pasar.
Con lo cual, en uno y otro lado, se amontona la gente que va y que vuelve, o la que simplemente contempla divertido el espectáculo (como era mi caso).

Así, a cada intento de atravesar corriendo ese pasillo mojado (con el consiguiente riesgo de patinazo y ostia) para evitar ser cazado por una ola atlántica, la parroquia de uno y otro lado rompe en aplausos, vítores, o risas, según la suerte del corredor.
Insisto, todo un espectáculo.