Archivos para la Categoría 'Literatura'

Jesús, María y… Quim Monzó.

Durant el regnat del bon rei Herodes viu a l’aspre poble de Natzaret una dona anomenada Maria, casada amb un fuster afable, en Josep.
Un matí magnífic de primavera, l’arcàngel Gabriel visita la dona i li diu: “Déu t’ha concedit la seva gràcia, Maria; el Senyor és amb tu”.
Les paraules de l’alat l’atorrollen. ¿Per què saluda amb tant de protocol? L’arcàngel parla: “Déu ha decidit que tindràs un fill; li diràs Jesús”.
A la Maria li costa d’entendre què vol dir i per això l’argàngel l’hi repeteix: “Cap por, Maria. Déu t’ha concedit la gràcia d’un fill; li diràs Jesús”.
Però la Maria s’hi nega en rodó. “¿Com que no?”, es desconcerta l’arcàngel. La Maria no es fa enrera: “Ni parlar-ne. No hi estic d’acord. No tindré aquest fill”.

“La sang del mes que ve” relato perteneciente al libro “Mil cretins” de Quim Monzó.

El tiempo

“En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos. Recordó bruscamente que en un café de la calle Brasil (a pocos metros de la casa de Yrigoyen) había un enorme gato que se dejaba acariciar por la gente, como una divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente, la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.”

Fragmento de el El Sur (relato perteneciente a Ficciones) de Jorge Luis Borges.

La Voluntad

“Liz Norton, por el contrario, no era lo que comúnmente se llama una mujer con una gran voluntad, es decir no se trazaba planes a medio o largo plazo ni ponía en juego todas sus energías para conseguirlos. Estaba exenta de los atributos de la voluntad. Cuando sufría el dolor fácilmente se traslucía y cuando era feliz la felicidad que experimentaba se volvía contagiosa. Era incapaz de trazar con claridad una meta determinada y de mantener una continuidad en la acción que la llevara a coronar esa meta. Ninguna meta, por lo demás, era lo suficientemente apetecible o deseada como para que ella se comprometiera totalmente con ésta. La expresión ‘lograr un fin’, aplicada a algo personal, le parecía una trampa llena de mezquindad. A ‘lograr un fin’ anteponía la palabra ‘vivir’ y en raras ocasiones la palabra ‘felicidad’. Si la voluntad se relaciona con una exigencia social, como creía William James, y por lo tanto es más fácil ir a la guerra que dejar de fumar, de Liz Norton se podía decir que era una mujer a la que le resultaba más fácil dejar de fumar que ir a la guerra.”

Fragmento de “2666″ de Roberto Bolaño.

Hombres y Mujeres.

“- Usted nunca se casará de nuevo, lady Narborough – dijo lord Henry -. Fue usted demasiado feliz. Cuando una mujer se casa de nuevo es porque detestaba a su primer marido. Cuando un hombre se casa de nuevo, es porque adoraba a su primera esposa. Las mujeres prueban su suerte; los hombres arriesgan la suya.
- Narborough no era perfecto – exclamó la anciana señora.
- Si lo hubiese sido, usted no lo habría querido, querida señora – fue la réplica -. Las mujeres nos quieren por nuestros defectos. Si tuviésemos bastantes nos lo perdonarían todo, incluso nuestra inteligencia. Me temo que nunca más me invitará usted a cenar, después de haber dicho esto, lady Narborough; pero es la entera verdad.
- Desde luego que lo es, lord Henry. Si nosotras, las mujeres, no les quisiésemos a ustedes por sus defectos, ¿que iba a ser de los hombres? No habría uno siquiera que se hubiese casado. Serían ustedes una partida de desgraciados solterones. No es que eso les fuese a cambiar mucho. Hoy en día los hombres casados viven como solteros; y todos los solteros como casados.
- Fin du siècle – murmuró lord Henry.
- Fin du globe – contestó su anfitriona.”

Fragmento de “El Retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde.

El elefante y los cazadores

“Me contó una historia de un elefante al que todos los cazadores disparaban. Era un elefante grande como una montaña y todos los cazadores pequeños como una bala de fogueo creían que podrían con él. Disparaban sus rifles y el elefante no caía. Estaba bien jodido, pero no caía. Según me contó, el elefante aguantó durante años aquella historia. Tíos incapaces de tumbarle disparándole a todas horas. Una vida demasiado dura incluso para un elefante. El viejo se quedó allí, a mi lado, durante un par de horas más, sin decir nada, supongo que trataba de averiguar si yo era una de esas personas capaces de estar calladas. Luego me dijo: Chico, cualquier imbécil puede herir a una mujer pero solo un hombre grande puede llevársela para siempre.”

Fragmento de “Héroes” de Ray Loriga

Nada mejor

“Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes  se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y en silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.”

Julio Cortázar “Rayuela”. Capítulo 7


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