
Dicen que se avecinan tiempos difíciles para la economía mundial. Ya saben, toda esa movida de la crisis de las hipotecas de EEUU.
Yo no entiendo mucho de macroeconomía, o como se diga, pero se lo caro que es vivir en una ciudad como Barcelona si no eres futbolista o hijo de Menganito, con crisis o sin crisis yankee.
Por eso estoy asombrado y tremendamente agradecido a todos esos amigos y familiares que este año se han estirado como nunca para el día de mi cumpleaños.
Lo mínimo que podía hacer es corresponderles con unos refrescantes gimlets y, como no, con una tortilla de patatas.
Gracias.